Las interacciones de los niños pequeños con otros pueden ser
positivas o negativas. En cierto momento busca la intimidad con la
gente o desea ardientemente ayudar o compartir. Poco después se
enoja y se torna hostil con gran facilidad. Uno de los principales
aspectos en la socialización de los niños pequeños es enseñarles
formas sociales y aceptables de canalizar sus sentimientos agresivos
y, al mismo tiempo, inculcarles conductas positivas, como la de ayuda
y la de compartir.
Los psicólogos sociales dicen que la agresión es un
comportamiento intencional que pretende lastimar o destruir. La
conducta agresiva puede ser verbal o física. Puede estar dirigida a
la gente o desplazarse a los objetos. La conducta asertiva, en
cambio, no incluye el intento de lastimar a los demás. Es una
conducta franca y directa, como la consistente en exponer con
serenidad nuestros derechos o emprender una actividad vigorosa, sin
necesidad de perjudicar a la gente.
